viernes, 29 de agosto de 2008

El inicio del día

Regreso del baño, caminando con la cabeza gacha y aun dormido, con tan mala fortuna que la maldita pata de la cama se ubica de manera descarada en mi camino y me golpeo el dedo pequeño con tal fuerza que se mueve toda la habitación, ¿Cómo puede estar siempre en mi camino la maldita pata?. En cuestión de segundos me lanzo a la cama gritando, maldiciendo, casi llorando; doy vuelcos sobre mi, mientras me agarro el dedito que ha sido victima de mi torpeza. Sin lugar a dudas no ha comenzado bien el día.

Hoy es el día en el que he decidido terminar con la novia de turno, sin un porque real, solo tengo razones tan poco validas que ni siquiera las podría mencionar. Preparo el discurso … aunque realmente solo repito una lección aprendida años atrás y que reformo levemente en cada una de estas terribles sesiones de terminación.

Se sienta adelante con cara de tonta, esperando palabras lindas. No entiendo porque aun no ha entendido que cuando alguien dice “tenemos que hablar”, no es para proponer matrimonio, ni para contar una magnifica noticia; algún día aprenderá que en esas situaciones uno no avisa tan solo dice.

“No es tu culpa, realmente soy yo quien tengo problemas … has sido fantástica y no me gustaría perderte … no seria justo contigo seguir, mientras yo tengo tantos problemas … soy una mala persona y quiero protegerte … me gustaría que pudiésemos ser amigos”.

Un discurso que se arma como un lego, se arma según sea la necesidad o el animo o ambos. Al terminar la chica esta llorando y una satisfacción casi morbosa se apodera de mi, sin darme cuenta que acabo de perder a una persona que me amaba como soy y que por ser como ella era la he sacado de mi vida, sin siquiera percatarme que en este mundo de millones de mujeres, tengo una nueva amiga distante y una nueva enemiga secreta.

Al levantarme al día siguiente me duele aun el dedo, pero no me duele el corazón por las lagrimas que alguien soltó en mi “honor”, debe ser que la propiedad afecta … al fin y al cabo el dedo es mío, mientras las lagrimas eran de una mujer que nunca
ame.

1 comentario:

pablo tovar dijo...

interesante... estas empezando a contar historias... supongo que es mi hora de aventurarme al analisis descriptivo....